Cómo afectan el estrés y la ansiedad a tu pelo
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Cómo afectan el estrés y la ansiedad a tu pelo

Cómo afectan el estrés y la ansiedad a tu pelo

Cómo afectan el estrés y la ansiedad a tu pelo

¿Qué relación tiene el estrés con la caída o el deterioro del pelo? El cabello, al igual que la piel, los dientes y las uñas o cualquiera de los órganos de nuestro cuerpo, recibe influencias de nuestro estado de ánimo, alimentación, descanso, hábitos de vida o costumbres, tanto las positivas como la práctica de ejercicio físico como las negativas como el tabaquismo o el consumo de alcohol.

En relación a la alopecia y a la caída de pelo, tanto la ansiedad como el estrés inducen a la pérdida de cabello y también al empobrecimiento de su salud. La ciencia ha confirmado mediante diversos estudios el vínculo existente entre el estrés y el efluvio telógeno, que se trata de una afección médica que conduce a la pérdida del cabello.

Qué es el efluvio telógeno y cuál es su relación con el estrés

Este problema capilar consiste en una caída de cabello difusa, con frecuencia de instauración rápida. ¿Cuándo se produce? Lo habitual es que aparezca entre dos y cuatro meses después de un acontecimiento que genere estrés, como un problema emocional, una enfermedad grave, un parto, una operación o un episodio de fiebre alta.

Los especialistas destacan que cuando la situación de ansiedad o estrés es sostenida en el tiempo, el problema pasa a denominarse efluvio telógeno crónico. En cuanto al genero, este tipo de pérdida capilar afecta con mayor frecuencia a mujeres. A continuación, enumeramos sus síntomas y características:

  • Caída repentina y brusca de una cantidad elevada de pelo: Un episodio de estrés puede generar que se aprecie una caída de pelo de golpe, tanto en la almohada tras dormir como en la ducha o al cepillarse el cabello.
  • Menor densidad capilar: A nivel clínico se aprecia una pérdida difusa de la densidad de pelo, aunque al inicio es difícil que la persona lo sufra. Si por ejemplo se aprieta suavemente un mechón, se notará el desprendimiento de algunos cabellos.
  • Pelo frágil: El cabello pierde fortaleza y se percibe más deslucido, frágil y débil.
  • Recuperación espontánea: Salvo en los casos en los que se cronifica, lo más habitual es que la recuperación sea espontánea. Los expertos recomiendan consumir una dieta bien balanceada que contenga frutas, verduras, proteínas y numerosos minerales y vitaminas, tratar el cabello con suavidad y consultar con el médico las deficiencias, como de hierro, ácido fólico o vitamina B12.

El estrés también puede desencadenar el problema de la alopecia areata, en la que los glóbulos blancos atacan a los folículos pilosos del cuero cabelludo, lo que lleva a una pérdida de cabello muy instantánea. Aunque existen diversas tipologías, lo más común es que el cabello se caiga en forma de parches redondos, aunque la pérdida puede ser total o afectar también al vello corporal. En estos casos algunos pacientes recurren a trasplantes capilares o injertos.

Estrés, pelo y síntomas

Estos son algunos síntomas del estrés que provocan que el pelo se resienta:

  • Falta de sueño: La falta de sueño puede causar numerosos problemas capilares, ya que el cuerpo necesita tiempo para regenerarse y descansar. De hecho, el sueño debe ser visto como el ingrediente vital para la continua renovación de la piel.
  • Enfermedad: Cuando sentimos presión, nos encontramos mal o estamos nerviosos debido a una enfermedad, el sistema inmunológico se resiente y los nutrientes que el cabello necesita a menudo se redirigen a otras áreas del cuerpo. Como resultado, las personas pueden experimentar adelgazamiento del cabello, alopecia y cuero cabelludo seco, entre otros problemas.
  • Trauma: Los impactos emocionales negativos, el estrés de la vida moderna o el ritmo frenético generan un aumento en las canas por parte de las generaciones más jóvenes.
  • Exceso de trabajo: El hecho de que una persona se sienta agotada durante un largo período de tiempo puede hacer que el cabello pierda su brillo y su condición saludable, algo que en muchos casos está acompañado de una dieta deficiente.
  • Rascarse el cuero cabelludo: Un síntoma muy habitual del estrés es tirar y rascarse repetidamente el cuero cabelludo, tanto por ansiedad -exámenes, problemas familiares o conyugales, depresión- o aburrimiento, lo que produce un daño permanente al folículo y, en casos extremos, pérdida prematura del cabello.

Es importante detectar los signos de estrés en tu apariencia física antes de que lleguen al pelo, prestando especial atención a la piel y a las uñas, incluyendo afecciones de la piel, como la psoriasis y la dermatitis, y también las uñas quebradizas o delgadas.

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